jueves, 12 de abril de 2012
Científicos comienzan a estudiar los datos del satélite SAC-D Aquarius
jueves, 27 de octubre de 2011
Científicos presentaron los resultados de la misión del SAC-D
Científicos e ingenieros del proyecto conjunto entre la Argentina, Estados Unidos, Brasil, Francia e Italia, presentaron los logros de los datos obtenidos por el satétlite argentino SAC-D
"Este observatorio está pensado para el monitoreo de recursos naturales, emergencias, dispersión de enfermedades, radiación cósmica y micrometeoritos", indicó la científica en una conferencia de prensa que se ofreció hoy en el Palacio San Martín, sede de la Cancillería.
Torrusio explicó que la mayoría de los instrumentos que se encuentran en el satélite son de origen argentino. Entre ellos, se encuentra un radiómetro de electroondas que aporta datos geofísicos para obtener datos sobre la velocidad de viento, sobre lluvia en el océano y la distribución de hielos en ambos Polos.
También, se encuentra en funcionamiento una camara térmica, que permitió la visión térmica de lo que sucede en el complejo del volcán Puyehue.
Además, la científica destacó el intenso proyecto educativo que lleva adelante la Conae para que los niños tengan acceso a los datos del SAC-D.
Por su parte, el científico argentino y jefe de proyecto, Daniel Carusso, indicó que "todas las comunicaciones del el satélite han sido verificadas exitosamente".
"Los datos son recibidos en el centro de control, que está en Córdoba, se almacenan, y también son transferidos hacias las agencias espaciales de Francia e Italia", dijo.
Carusso aseguró que la información del satélite es de libre acceso para quien quiera consultar datos. Además, afirmó que esta semana comienza la fase operacional en Córdoba.
Por su parte, el administrador de la NASA, Charles Bolden, ex astronauta, dijo que "Aquarius realiza mediciones constantes" y que "va a ser un mapa de todos los océanos en siete días".
Además, Bolden explicó que gracias al satélite se conformará el primer mapa global de salinidad, "que va a mejorar pronósticos climáticos y capacidad para modelar el clima".
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sábado, 24 de septiembre de 2011
El SACD/Aquarius consigue su primera imagen de la Tierra
Mientras otros satélites se caen, el argentino SAC-D/Aquarius ha dado su primera imagen de la Tierra.
No es una fotografía, sino un mapa de la salinidad de los océanos, el primero que se logra en la historia.
domingo, 11 de septiembre de 2011
Primeros aportes del satélite argentino al estudio climático
Los ocho instrumentos que se encendieron progresivamente a fin de agosto del observatorio ambiental en que se convirtió el satélite SAC- D/Aquarius, lanzado el 10 de junio desde la plataforma de la NASA en California, empezaron a suministrar pruebas de salinidad de la superficie de los océanos
Las variaciones en la salinidad tienen influencia en la circulación profunda del océano y afectan el contorno de la toma de agua dulce, cuyo camino alrededor del planeta ayuda a conducir el clima de la Tierra.
Ante una comitiva de la Agencia Espacial Estadounidense (NASA) y de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), desde el Centro Teófilo Tabanera, en Falda del Carmen, Córdoba, el instrumento Aquarius desplegó con éxito desde el mes pasado y comenzó a “abrir sus ojos de forma progresiva, para iniciar su misión de observar el océano, el clima y el medioambiente”, se señaló en un comunicado.
Desde ahí se realizan los comandos para operar el satélite y la recepción de datos de temperatura, voltaje y corriente generada por los paneles solares, entre otros parámetros.
“El primero en despertar fue el instrumento Aquiarius de la NASA, luego siguió el turno de los instrumentos argentinos (el radiómetro de microondas y las cámaras) y los dos instrumentos europeos (de Italia y de Francia)”, se agregó.
Centro Espacial Teófilo Tabanera
En Falda del Carmen, Córdoba, 15 grupos de trabajo del Centro Espacial Teófilo Tabanera de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (Conae) se encuentran abocados en el análisis de las primeras imágenes que provienen de la cámara de alta sensibilidad, según indicó la investigadora principal del SAC-D, Sandra Torrusio.
Señaló que los primeros resultados científicos se obtendrán en las primeras pruebas de los instrumentos, pero aclaró: “Llevará meses tenerlos con la calidad y precisión necesarias para los estudios científicos”.
La información obtenida “será entrecruzada y compartida por varios países, aportando claridad en cuestiones científicas que son fundamentales para mejorar nuestros datos de ciencia”, añadió.
En ese aspecto, 20 grupos más de otros países, como EE.UU., Canadá, Francia e Italia, están pendientes de los datos recibidos, como lo estuvieron de la temperatura, voltaje y corriente generada por los paneles solares, entre otros parámetros, al momento de efectuarse las maniobras de ajuste de órbita, tendientes a alcanzar la posición y altura final.
"Esto marca el final de la larga odisea para diseñar, construir y poner en marcha esta misión, y el inicio de un nuevo viaje de exploración científica", dijo el principal investigador de Acuario Gary Lagerloef de la Tierra y el Espacio de Investigación, de Seattle.
"Los científicos de todo el mundo están listos para estudiar esta medida importante para el nuevo satélite de investigación oceánica y el clima", enfatizaron.
miércoles, 22 de junio de 2011
Titular del INVAP: "Es importante que la NASA confíe en los argentinos"

"El objetivo fundamental de la misión es medir la salinidad de los océanos.
En tanto, Otheguy afirmó que Estados Unidos pone el instrumento Aquarius y el lanzamiento, y la Argentina, el satélite, los instrumentos y el control que se va a hacer desde la estación espacial de Falda del Carmen, en Córdoba.
"El sentido más importante es que la NASA, que es la agencia espacial número uno del mundo, confía en un satélite construido por argentinos y construido en la Argentina, en nuestras instalaciones en Bariloche, que la Presidenta inauguró hace un año y medio atrás", afirmó el titular del INVAP.
En este mismo sentido, dijo que "hay una política de usar la materia gris nacional para llevar adelante este tipo de proyectos que nos permiten exportar".
Además, indicó que la Argentina es "el único país de América, además de Estados Unidos y Canadá, que tiene la capacidad de hacer una misión espacial completa".
"En los últimos años hemos visto como en el Invap sopla el viento de cola para que las cosas se puedan hacer. Duplicamos en los últimos 7 años la cantidad de científicos y técnicos", concluyó.
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Aquarius: Timerman aseveró que es un "hito histórico" para el país
El canciller argentino, Héctor Timerman, señaló que es "un hito histórico" para la Argentina la misión SAC-D/Aquarius, que partirá al espacio este mediodía, en una tarea conjunta de la Argentina y Estados Unidos.
El ministro aseguró que la misión es "el resultado de las políticas de Estado de invertir en la ciencia destinada a ayudar a la producción nacional".
Valoró que los datos que envíe el satélite "van a colaborar para un mejor aprovechamiento de los suelos, los mares, del entendimiento de los climas".
Timerman, está en la base de la Fuerza Aérea estadounidense Vanderberg, en el estado de California, desde donde se lanzará el satélite Aquarius.
En declaraciones a agencia Télam, el jefe de la diplomacia argentina precisó que "gracias al estudio y la investigación que ellos (los científicos) realizaron hoy estamos aquí en un hecho que es único para la historia no sólo para Argentina sino para toda América Latina, con quien vamos a compartir los resultados de las investigaciones que realice el satélite".
La misión SAC-D/Aquarius permitirá medir la salinidad de la superficie de los océanos y mares, aportando datos sobre la humedad de los suelos, de los vientos y sobre variables climáticas que tienen relación con la aparición de enfermedades.
Ministerio de Ciencia
Por su parte, la viceministra Ladenheim aseguró que "el hecho de que el Ministerio de Ciencia y Tecnología colabore con un millón y medio de dólares en financiar proyectos para el análisis de datos que van a ser generados por el satélite, es también un hito más en el propósito de nuestra cartera que es apoyar la ciencia".
Destacó que el lanzamiento del observatorio espacial "es una expresión muy importante del propósito muy claro de la Presidenta cuando decide la creación del Ministerio".
La funcionaria puntualizó que desde 2003 el financiamiento de los proyectos científicos está "aumentando muchísimo" habiendo crecido desde entonces "más de un 400 por ciento".
El lugar del lanzamiento está a unos 15 minutos de la entrada principal de la base de la Fuerza Aérea estadounidense Vanderberg, dejando atrás lo que es una pequeña ciudad con barrios, escuela y hasta locales de comida rápida, construídos para los militares que allí residen.
Contribuyeron a su vez en el proyecto, las agencias espaciales de Brasil (Instituto Nacional de Pesquisas Espaciais), Canadá (Canadian Space Agency), Francia (Centre National d´Etudes Spatiales) e Italia (Agenzia Spaziale Italiana) y más de 17 instituciones.
sábado, 11 de junio de 2011
Primer contacto del satélite Aquarius con el centro de control
El satélite SAC-D Aquarius realizó a las 18:40 de ayer su primera pasada por Argentina, sobrevolando la provincia de Córdoba, a 657 kilómetros de altura, luego del despegue realizado en California para ponerlo en órbita.
Así se pudo registrar la primera tanda de datos sobre el suelo y mar nacional.
Sandra Torrusio y Marcelo Oglietti, encargados del Centro de Control del SAC-D, explicaron que el satélite da la vuelta al mundo en alrededor de 90 minutos, y que las pasadas por Argentina demoran unos 10', señalaron que "hay que estar muy preparados para descargar los datos ya que el recorrido transcurre muy rápido".
Oglietti detalló que el Aquarius tardará unos 45 días en estar operativo ya que secuencialmente se van activando distintos procesos y comandos hasta llegar a la totalidad de su potencial.
"Este centro de control es el lugar neurálgico de la misión, desde acá se mandan todos los comandos, se recibe y analiza la información" explicó Oglietti y sintetizó diciendo que "acá está el médico y el mecánico del satélite que le chequea la salud permanentemente".
Durante la emisión, el SAC-D recorrió la zona espacial del país y los operadores recibieron exitosamente la primer descarga de datos sobre salinidad del mar y humedad del suelo.
"En esta pasada pudimos validar que la estación es capaz de recibir los datos del satélite y una vez establecido este contacto se monitorea el satélite, para saber si está en el estado esperado, y si no tuvo un cambio importante en su estado", agregó el jefe del centro de control.
El centro de mando cuenta con una réplica de ingeniería del satélite para simular el funcionamiento del mismo con un banco de pruebas, para así comprobar
que los comandos enviados al satélite son correctos.
El SAC-D Aquarius permitirá planificar el uso de plaguicidas, que afectan los cultivos de soja, maíz, entre otras plantaciones de la región pampeana, además, en cuanto a la calidad del agua, las imágenes tomadas por el satélite permitirán analizar sistemáticamente las condiciones de distintos cuerpos de agua en relación a su temperatura, contenido de clorofila y sedimentos que pueden afectar su uso.
También permitirá el monitoreo de derrames de petróleo en áreas costeras y marinas, el análisis de cambios en el uso y cobertura del suelo, relacionado a las actividades agropecuarias, y la conservación y manejo de áreas forestales nativas, entre otras funciones.
En Bariloche
El gerente general del INVAP, Héctor Otheguy, explicó que "el objetivo fundamental de la misión es medir la salinidad de los océanos.
El lanzamiento del satélite SAC D/Aquarius desde la base californiana Vandenberg fue seguido con profunda emoción por los directivos y empleados de la firma INVAP, a cargo de la construcción del aparato, desde San Carlos de Bariloche.
El satélite fue eyectado a las 11:20, momento en el que en esa empresa estallaron en aplausos y hasta se abrazaron.
La separación del vehículo espacial tuvo lugar a las 12:15 y entonces comienza la secuencia inicial del satélite, en tanto, a los 30 segundos se encienden los transmisores, a los 60 segundos se desplegaron los paneles solares y a los 70 segundos el satélite comienza a controlar la actitud.
"Estamos volando, estamos bien", aseguró Tulio Calderón, gerente de proyectos aeroespaciales de INVAP, cerca de las 12:30.
Instantes después del lanzamiento fueron cumpliéndose distintos hitos que permiten saber que todo está funcionando normalmente.
"Nuestro bebé ya vuela solo".
Destacó que "los primeros cinco minutos son importantísimos" dado que el único movimiento mecánico son los paneles, al tiempo que otras cuestiones importantes son que carguen las baterías, que se prendan los transmisores y que las computadoras estén funcionando bien.
Pasadas las 12:30 se produjo una comunicación con el gerente general de INVAP, Héctor Otheguy, desde California que saludó a todos y afirmó:
"Para tener un día perfecto faltaría estar con ustedes", agregó Otheguy.
Por su parte, el presidente de la firma, Carlos Fernández, sostuvo que se trata de un momento de emoción compartida por todo el personal y el país, y destacó que llevó más de cinco años de trabajo.
viernes, 10 de junio de 2011
Exitoso lanzamiento del Satelite Argentino Ambiental Aquarius Sac-D - CONAE NASA
domingo, 13 de marzo de 2011
El sueño del lanzador propio
LOS PLANES ARGENTINOS DE EXPANSION ESPACIALSerá un golpe a la suspicacia.
Un asalto al escepticismo descomunal ante la posibilidad de perseverar en desarrollos propios.
Será, también, una victoria de la gestión política de la ciencia: el final de la distinción taxativa y anómala, que todo el mundo parece compartir en los foros digitales, entre la probidad y la capacidad desmedida de nuestros científicos, y la ineptitud incurable de nuestros políticos.
Se sabe que la condición de posibilidad de la soberanía supone el sostenimiento de una identidad aun cuando uno no se reconozca en todas las circunstancias.
O mejor, que la identidad nacional sobrevive porque es una referencia que preexiste a los avatares que esa identidad pueda sufrir; en otras palabras, que la identidad nacional está antes que todos los mundos posibles.
Pero también se sabe que es la efectiva apertura hacia esos mundos posibles la que, como una confirmación periódica, contribuye a su sostenimiento.
Poner un satélite en órbita a través de un lanzador propio será decididamente más que la concreción de esa rigurosa posibilidad material atravesando tenazmente los avatares de la historia nacional reciente.
DE DONDE VENIMOS
El país tiene una larga tradición en cohetería.
En la década del sesenta, un par de experiencias exitosas –un ratón viajó a bordo de un cohete Orión II, y un mono tripuló un cohete Rigel que alcanzó setenta kilómetros de altura– convirtió a la Argentina en uno de los cinco países del mundo que por entonces habían desarrollado experimentos biológicos en el espacio.
Esas experiencias querían inaugurar una estrategia escalonada cuyo objetivo era el desarrollo de un lanzador satelital, y ya en 1971 la prensa publicaba que el país se preparaba para poner un satélite en órbita.
Con la infausta llegada del Proceso hubo recursos inéditos en materia de investigación espacial, pero los dos conflictos bélicos de la época hicieron que esa línea de cohetería con propósitos científicos se viera atravesada por otra distinta.
Como recuerda el historiador Diego Hurtado de Mendoza en La ciencia argentina (un proyecto inconcluso), pocas semanas después de la rendición de Malvinas, en una reunión secreta de brigadieres y comodoros en la sede del comando de la Fuerza Aérea, se tomó la decisión de desarrollar un misil balístico de alcance medio, el Cóndor II, que podría transportar una cabeza explosiva de quinientos kilogramos a mil kilómetros de distancia.
Para la iniciativa secreta se buscaron socios:
Alemania proveería la tecnología, e Irak, con Egipto como intermediario, el financiamiento.
Argentina aportaría las instalaciones y el personal científico.
Dos años después, esa iniciativa secreta de los militares argentinos –que entre otras cosas implicó la construcción de un laboratorio subterráneo en Falda del Carmen, Córdoba– ya era conocida por los servicios secretos de Gran Bretaña e Israel, además de la CIA.
Con la vuelta de la democracia el proyecto de la dictadura no se suspendió.
Alfonsín supo de su existencia a través de su primer jefe de la Fuerza Aérea y firmó un decreto secreto que aprobaba su continuidad.
Según Hurtado, la iniciativa buscaba controlar parcialmente el desarrollo y apaciguar a los militares mientras se los juzgaba por la violación de los derechos humanos.
Pero hacia el final del mandato de Alfonsín las presiones de los Estados Unidos para que se abandonara el proyecto aumentaron decididamente. Con la cancelación de la participación de Irak, en 1989, se temieron sanciones económicas.
Lo que vino después fue la humillación del realismo periférico, en acto.
Es bien sabido que en materia de relaciones exteriores la filosofía del gobierno de Carlos Menem era aquella que había alcanzado a razonar nuestra Cancillería: desafiar el orden impuesto por las potencias centrales desde la vulnerabilidad argentina –son expresiones textuales, que atinadamente recoge Hurtado– sería definitivamente gravoso para el país.
En consecuencia, la prescripción soberana era no ahorrar esfuerzos por disminuir la confrontación política con las potencias a cero.
Por eso, cuando los Estados Unidos volvieron a la carga para que se diera de baja el proyecto, el realismo periférico entró en acción y el gobierno argentino facilitó al norteamericano todas las partes del Cóndor II desarrolladas en el país para su metódica destrucción.
De acuerdo con Hurtado, de ese modo, luego de más de tres décadas de desarrollo de cohetes sonda, lanzadores y misiles, el desarrollo espacial en la Argentina volvía a punto cero: se había cumplido nuestra voluntad soberana.
En los medios, la ciencia siempre juega a la refundación: todo parece empezar hoy.
Pero es una ilusión del relato.
Todo desarrollo tecnológico se apoya en conquistas anteriores.
El servilismo ramplón de Carlos Menem –y de Carlos Escudé, que hoy juega su propia refundación– no supo reorientar el proyecto para preservar los adelantos tecnológicos y prefirió destruirlo todo.
Algo, sin embargo, se preservó.
A cambio del desmantelamiento del proyecto Cóndor II, la magnanimidad norteamericana se comprometió a transferir tecnología a la Argentina para el desarrollo de satélites.
En 1991 se creó la Conae que, contra todo pronóstico, supo aprovechar extraordinariamente lo que se ofrecía.
A través de acuerdos de cooperación con la NASA, la Conae puso en órbita varios satélites propios con el criterio acertado de que la información satelital permitiría optimizar determinadas áreas socioeconómicas.
Ese sagaz cambio de frente abrió un margen de maniobras a la obstinación inteligente de Conrado Varotto, su director desde 1994, cuya figura va exigiendo hace rato la aparición de un biógrafo bien determinado.
Bajo Varotto, la Conae estableció un sistema de Planes Espaciales de revisión periódica, y en 1997 se decidió que la comisión trataría el problema del acceso al espacio.
Así, seis años después del desguace, la Argentina volvía a hablar oficialmente de desarrollar un lanzador.
A DONDE VAMOS
Para ser precisos, los tecnólogos no hablan de cohetes, sino de vectores.
Conceptualmente, un vector es un elemento que puede ubicar una carga útil en un punto determinado.
Desde el momento en que posee esa capacidad, es tecnológicamente indiferente de qué carga se trate.
Si transporta una carga explosiva, el vector es, desde luego, un arma de guerra; si transporta instrumentos de medición, un aparato científico.
También puede poner un satélite en órbita y ser un lanzador.
El pasaje entre el elemento de investigación, o el lanzador, y el arma bélica, es una decisión política.
Es claro que en el caso del Cóndor los militares argentinos ya habían tomado esa decisión, pero también lo es que el desarrollo era tecnológicamente indefinido, porque para convertirse efectivamente en cualquiera de esas aplicaciones carecía de determinados elementos técnicos.
La otra diferencia entre vectores es anterior a su función y estriba en el combustible. Los hay de combustible sólido o líquido.
El combustible sólido está asociado a la aplicación militar, aunque permite también desarrollar vectores con cualquier otra aplicación.
Los lanzadores satelitales suelen utilizar una combinación de las tecnologías sólidas y las líquidas: el empuje del motor de combustible sólido permite que el vector salga de la atmósfera, mientras que el motor líquido habilita una capacidad de maniobra que permite colocar el satélite precisamente en su órbita.
Pero también existen lanzadores satelitales enteramente líquidos.
En cambio, el vector líquido no habilita la aplicación militar, simplemente porque no permite la administración de los tiempos de respuesta bélicos: el tanque de combustible de un motor líquido debe llenarse durante dos o tres días.
En conclusión, el vector de combustible líquido, entre otras cosas, aventa los fantasmas de la utilización bélica porque no es estratégicamente sensato.
¿Se puede decir, sin faltar a la verdad, que con el Cóndor Argentina tuvo un proyecto de lanzador propio que debió abandonar por presiones internacionales?
La respuesta taxativa tiene sus dificultades.
Dos cosas, quizás, sí pueden decirse: que si no se hubiera desmantelado completamente el Cóndor estaríamos más cerca de tenerlo –aun cuando el Cóndor haya venido a enterrar promisorios proyectos anteriores–.
Y que hoy, efectivamente, tenemos un proyecto, el del Tronador, que en principio no tendría por qué interrumpirse.
Pero entonces la pregunta natural es por qué esta asociación entre la Conae y otras instituciones nacionales, que empezaría a dar sus frutos, ahora prospera.
¿Por qué ahora no habría impedimentos visibles?
¿Qué cambió respecto del proyecto Cóndor?
La primera dificultad con el Cóndor era, sin duda, su origen. Aunque siempre se consideró como nacional, el Cóndor era un proyecto originalmente alemán, desarrollado en el país.
La segunda dificultad era el secreto.
La tercera, que utilizara combustible sólido. Con el desarrollo del Tronador, Conae buscó disipar minuciosamente todas esas dificultades y aventar los fantasmas del secreto y de las desviaciones posibles del proyecto.
El Tronador, en consecuencia, es un desarrollo enteramente nacional, abierto a la comunidad científica internacional, y que utiliza combustible líquido.
LA ARQUITECTURA SEGMENTADA
Desde su creación la Conae ha desarrollado y puesto en órbita, a través de lanzadores extranjeros, varios satélites propios.
El próximo lanzamiento está previsto para junio próximo. Se trata del satélite SAC_D/Aquarius, la cuarta misión conjunta entre la Conae y la NASA.
En materia de satélites, se prevé que lo que viene es la arquitectura segmentada.
Es decir, la idea de que en el futuro varios satélites livianos capaces de dar prestaciones distintas podrán conjugar sus datos para obtener la misma prestación que un satélite grande. Se dice que esos satélites pequeños formarán clusters, o constelaciones.
Las ventajas son previsibles: la idea del cluster evitaría los riesgos de poner un gran satélite en órbita, con todo lo que se pone en juego en cada lanzamiento.
Pero a su vez la arquitectura segmentada exigiría la autonomía de lanzamiento, porque supondría poner en órbita más seguido satélites más pequeños.
Esa autonomía estaría garantizada a través del Tronador, que sería capaz de poner pequeños satélites en órbita para formar clusters.
¿Y qué aportaría el motor líquido? Si la idea es avanzar hacia un esquema de lanzamiento satelital más confiable, el motor líquido presentaría ventajas indudables.
El motor sólido, una vez encendido, ya no puede detenerse, mientras que el líquido es controlable. Es decir que habría una razón técnica para preferirlo.
Podría suponerse, sin embargo, que la ingeniería del motor líquido es más compleja.
En la Conae son conscientes de esa dificultad, pero también entienden que una ingeniería compleja no puede disuadirlos, porque es una ventaja estratégica del país: los planos del Tronador son enteramente nacionales, y el costo del motor líquido estriba en su ingeniería.
En materia de combustible sólido Conae tiene un ejemplo visible y cercano. Brasil tiene un desarrollo propio, llamado Vehículo Lanzador de Satélites (VLS), con el que busca poner en órbita satélites propios desde el Centro de Lanzamiento Alcántara, en el estado de Marañao, al oeste de la Región Nordeste.
Es un desarrollo de combustible sólido que se lanzó tres veces.
En 1997, en el lanzamiento inaugural, debió ser destruido en vuelo, con un satélite a bordo.
Dos años después, en 1999, ocurrió lo mismo. Y el 22 de agosto de 2003, en el tercer intento, el lanzador explotó con dos satélites a bordo.
En la explosión murieron veintiún personas.
¿En qué situación está el desarrollo argentino?
El motor del Tronador se ha puesto a prueba en bancos de ensayo, y se han verificado algunos lanzamientos sobre el mar, con motores pequeños.
Hoy la Conae estaría buscando financiamiento de fuentes internacionales, a través del gobierno argentino.
Ese financiamiento permitiría construir el lanzador –que se prevé de unos treinta metros de altura–, pero sobre todo vendría a financiar las facilidades que permitirían lanzarlo, puesto que las de Falda del Carmen no serían aptas para hacerlo.
Se supone que en Tecnópolis, la muestra tecnológica que tendrá lugar en Villa Martelli hacia el mes de mayo, podrá verse una maqueta en escala natural del vector.
Por Matias Alinovi
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